La imagen social de que los chicos buenos acaban últimos o los chicos buenos nunca se llevan a la chica ha existido durante décadas, sobre todo en las películas de los ochenta. En esas películas, el “chico bueno” es a menudo tímido y/o empollón y/o gordito (blanco) quien promete tratar a la chica de la que va detrás mejor que el “idiota” con el que actualmente sale —con poca o ninguna consideración por la propia autonomía de la chica o sus decisiones o deseos, que conste. El “chico bueno” estaba centrado en la meta de tener sexo o algún contacto sexual, incluso hasta un beso. Inevitablemente, el “chico buemo” no era demasiado diferente del “idiota”. El no debería centrarse solo en “tener a la chica”, sino en probar que él mismo es mejor —más “hombre”— que su “idiota” homólogo.
Esta imagen ha prevalecido en Estados Unidos en los últimos años, y ha desencadenado completamente intensas y violentas reacciones por chicos que se enfrentan al rechazo. El más reciente acontecimiento al respecto del estereotipo de “chico bueno” es el término “zona de amigos”. La “zona de amigos” es el lugar imaginario donde un chico termina cuando la chica con la que quiere salir o tener sexo rechaza sus avances. El chico rechazado y los que se preocupan por estas cosas ven normalmente este lugar como vergonzoso y humillante. Mientras que el término ha crecido para ser utilizado por personas de diversos géneros y sexualidades , sus raíces se basan en la masculinidad heteropatriarcal —en este caso, en la creencia de que un hombre hetero que afirma que puede proporcionar protección y amor a una mujer, y quien es mejor que el “idiota”, tiene derecho a estar con cualquier mujer de su elección.
“La zona de amigos” se ha convertido en el tópico de tragedias recientes, aunque no fueran nombradas específicamente. En 2014, tuvo lugar un tiroteo en una facultad de Isla Vista, CA, cerca del campus central de la Universidad de California, Santa Bárbara. El tirador, a quien me niego a nombrar, lanzó un manifiesto antes de cometer el acto. Aunque el manifiesto está cargado de comentarios sexistas y racistas, apuntaba a su falta de éxito con mas mujeres como una de las razones por las que quiso seguir adelante con su ataque. Va más allá y declara que era un “perfecto caballero” y no entendía por qué no gustaba a las mujeres. Envuelto en problemas de salud mental, racismo internalizado, y estando en la “zona de amigos” para las mujeres, el tirador de Isla Vista presenta un claro y real ejemplo de cómo el “chico bueno” es un producto de expresiones violentas de masculinidad.
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Como chico que ha crecido en los noventa, caí en esta batalla absurda entre el estereotipo de la masculinidad y el papel de “buen chico”, dando por sentado ser ese “buen chico” que acaba último. Como debatí el mes pasado en mi artículo “Mucho más que unos hombros anchos”, mis propias interpretaciones de la masculinidad vacilaron en la línea de querer ser el mejor “hombre” y a la vez ser “grande” y sensible. Mi incesante sensibilidad me hizo más parecido al “chico bueno”, ya que no era lo suficientemente duro para ser uno más de los “machos”. Esta sensibilidad fue añadida al bullying que sufrí en el colegio, así como cuando comencé a estar interesado en “salir con chicas” (tanto como uno puede “salir” en el instituto).
Fue en bachillerato cuando comencé a salir de la inmadurez de la identidad que era ser el “buen chico”. Por supuesto, seguía siendo tan sensible como siempre, nunca tuve el talento para ser un hombre varonil. Fui rechazado por muchas chicas, pero también tuve algunas relaciones de poca duración. Nunca fueron porque yo fuera un “buen chico” en el sentido de querer impresionar a nadie o ser mejor que los “idiotas” o “gilipollas” o nada por el estilo. Me di cuenta de que lo más importante en una relación y en ser una persona decente era el respeto a todos los que me rodeaban, chicas y chicos por igual. Esta mentalidad es la que me permitió tener una relación en mi último año de instituto, y que dura hasta hoy, más de ocho años después.
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Así que, con ese aspecto de mi propia vida en mi mente, y con el objetico de identificar una nueva masculinidad, he comenzado a preguntarme qué implica la idea de una “nueva” masculinidad. ¿Es tan fácil separar a la gente que actúa en “modo masculino” en categorías que permitan una versión de la “masculinidad” “nueva” o incluso “mejor que otras? O hablando sobre “nuevas masculinidades”, estamos hablando de las formas en que la masculinidad en sí ya no es una determinación viable de categorización de género en absoluto, y que debemos avanzar hacia el desmantelamiento de todo el concepto?
Me he dado cuenta de que he estado hacienda exactamente lo que estoy cuestionando. De hecho, incluso lo hago en este artículo. Separar a los “chicos buenos” de la versión de masculinidad, como tengo aquí, parece una contradicción cuando quiero desmantelar el concepto de masculinidad en si mismo, no lo es? A lo mejor, entonces, podemos decir que la mentalidad de los “chicos buenos” es una versión de la “nueva masculinidad”, separada de otras versiones de masculinidad, a la vez que tienen un punto en común: todos están relacionados con ser un hombre cisgénero. A pesar de que el estereotipo de ” buen chico” no es necesariamente nuevo, Internet sin duda ha ayudado a que se convierta en una norma entre ciertas personas.
¿Podemos identificar una forma de “nueva masculinidad” que a la vez esté separada de otras formas e inherentemente más humanas? Similar al feminismo que promueve una cultura de mujeres que se complementan unas a otras en lugar de pelearse, la “nueva masculinidad” debe hablar en contra de los mismos tipos de comportamiento en grupo. Debemos callar a los hombres que utilizan etiquetas como “idiotas” o ” maricas” para hacer que otros se sientan menos masculinos. A la vez que el feminismo usa promover una cultura común de positividad para enfrentarse al sistema patriarcal, el razonamiento de los hombres para ser soporte unos de otros tiene una base diferente. Tiene que ver con el desmantelamiento de las normas patriarcales de masculinidad a través de un rechazo de insensibles estereotipos varoniles, incluyendo el ” idiota” y la verdad que hay bajo la idea del “buen chico” .
El mes que viene, estaré explorando los caminos en que los hombres, particularmente cisgéneros, pueden girar hacia un sentido de “masculinidad” que trabaja para ser más respetuosa hacia otras personas mientras se dice “no” a los poderes del patriarcado.
[Imagen de cabecera: La fotografía en blanco y negro muestra a un hombre sentado en un muro, mirando a través del agua el horizonte de la ciudad. Tiene el pelo corto y oscuro y lleva una camisa blanca de botones y unos pantalones cortos.]