1 Recordá que tu existencia es valida
Cuando sos constantemente objeto de leyes, enmiendas y especulación mediática, es fácil olvidarse que sos más que un número. Tu existencia es válida, sin importar cómo cruzaste la frontera, de donde sos o donde estas hoy. Los seres humanos no pueden ser “ilegales”, especialmente en un país cuyas leyes se construyeron sobre la esclavitud de personas negras y el genocidio de los pueblos originarios. Cuando el gobierno habla de leyes que legislan sobre nuestros cuerpos, tenemos que recordar que sin importar cuánto nos digan que nuestra existencia es “ilegal”, se equivocan. Hemos viajado tanto, y luchado contra tantos obstáculos, que nuestra existencia no solo es válida sino que es el poderoso producto de nuestro viaje.
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2 Tomate el tiempo de atender tus necesidades
A veces esto es lo más difícil, ya que cada persona enfrenta la indocumentación de distintas maneras, y con distintas miradas. Tomate el tiempo de descansar, y comer, así como de rodearte de personas con quienes puedas hablar. Si tenes necesidades legales, o citas, tomate el tiempo de hacer planes de forma anticipada. Esta bien quedarte durmiendo y esta bien no ser capaz de asistir a cuanta marcha o congregación haya, pero tener a alguien que te ayude a llegar a esos eventos también esta bien. Esta bien pedir ayuda, y está bien recibir ayuda a tu manera también.
Recientemente presencie como alguien intentaba ayudar a una persona que enfrentaba la deportación y le ofrecía darle clases de inglés. Luego de una conversación de esta persona con mi amigo, nos dimos cuenta rápidamente que en realidad necesitaba diversas formas de ayuda (la financiera siendo la más inmediata), pero se había conformado con la que le habían ofrecido, en este caso: clases de inglés.
Como migrantes, se nos ha enseñado que para satisfacer nuestras necesidades, debemos asimilar y trabajar dentro del sistema, esto no es cierto. Somos capaces de muchas cosas, y merecemos satisfacer nuestras necesidades, ya sea que el sistema funcione o no. Pasar tiempo con nuestras familias, y tener paz mental es importante y tomarnos el tiempo para satisfacer esas necesidades es nuestro derecho humano. También es importante que le digamos a las personas que nos rodean cuáles son esas necesidades y que agradecemos lo que nos ofrecen aunque a veces no lo aceptemos.
No necesito clases de inglés, o clases de ciudadanía, o juntarme con los legisladores locales. Lo que necesito es a otras personas para honrar mi viaje y mi existencia, y que pelean a mi lado por un mundo sin fronteras.
La fotografía de una persona sentada junto a un mural. Esta persona está sentada a la derecha. Tiene cabello corto, una remera color crema con verde, pantalones negros, medias amarillas y zapatillas negras. El mural es de una persona con cabello azul con un top rosado.
Source: alterna
3 Apaga la televisión y todos los aparatos electrónicos
Amo las redes sociales y quedarme enchufada me resulta por lo general bastante fácil. Debido a esto, me llegan artículos sobre mi estado de legalidad TODOS LOS DÍAS. Esto puede resultar agotador, ya que los artículos sobre inmigración pueden ir desde lo “bueno”, “malo” y lo ridículo. Este año electoral ha sido especialmente agotador, sin contar los medios, mi identidad se ha convertido en invitación para una avalancha de preguntas sobre mi bienestar, así también sobre mi “plan de emergencia” en caso de que ese-que-no-debe-ser-nombrado llegara a ser presidente.
Recuerda tomar un descanso de las redes sociales, de la televisión, y de todos los aparatos. No solo es positivo para tu salud física, siendo que las pantallas brillantes están relacionadas a los dolores de cabeza y problemas para dormir sino que también es positivo para tu salud mental.
Quedarse en línea, esperando por la próxima encuesta electoral, es agotador, y hay un mundo hermoso por fuera de las pantallas de nuestras computadoras. Yo sé que es difícil bajar el teléfono, ya que nunca se sabe cuando llegara la próxima gran noticia que cambiara todo, pero es importante que cuidemos de nuestros cuerpos, para estar listos, sin importar lo que pase.
4 No seas duro contigo mismo.
Como alguien que se ha decidido a no buscar la ciudadanía, a menudo me cuestiono a mí mismo, no solo esta decisión sino todas las decisiones de mi vida.
No seas duro contigo mismo, porque solo vos sabes la razón de tu viaje. Solo vos podes decidir a donde ir y cómo vas a llegar hasta ahí. Este sistema de inmigración ha intentado intimidarnos para que creamos que no nos quedan más opciones, y que debemos aceptar cualquier destino que un juez decide para nosotros. Pero aun tenemos control sobre nuestras decisiones del día a día, y aun tenemos nuestra dignidad. Aun tenemos nuestra fortaleza. Date un tiempo para respirar y tomar las decisiones más difíciles y también para posponer las mas fáciles; a veces el tiempo se vuelve muy pesado e incierto, pero al ser muy duros con nosotros mismos lo único que hacemos es traumatizar nuestros cuerpos cada vez mas.
Recorda que tomaste la decisión correcta, elegiste vivir.
Aun cuando muchos te digan que podrías haber hecho las cosas diferentes, recorda que tu migración a este país significa que elegiste sobrevivir a pesar de todo. Tu cuerpo sobrevivió al trauma de las fronteras, y a la burocracia de la colonización; sos un testamento viviente de tus sueños.
5 Conéctate con tu hogar y tus raíces, a tu manera.
Tengo muy pocos recuerdos de Perú. Recuerdo a mi abuela, y lo cálido de sus abrazos, qué seguro y protegido me sentía con ella, oliendo su delantal mojado, y sintiendo su suave estomago. Recuerdo a mi abuelo, que me hablaba en quechua, aun cuando sabía que no le entendía ni una palabra. Recuerdo el jardín de mi abuela, los ruidos de la ciudad y la arena negra de la playa.
Solo con un puñado de recuerdos para rememorar mi hogar, a menudo cuestiono mi propia habilidad de conectarme con mis raíces, como también mi propia identidad como persona indígena. Crecí escuchando sobre Perú a través de documentales, misioneros y restaurantes peruanos locales. No fue hasta que me mude de la casa de mi familia que fui capaz de explorar mi propia cultura por fuera de esos escenarios, pero incluso entonces no pude evitar sentirme un poco falsa ¿Cómo podía reconectarme con algo que no conocí en primer lugar?
La colonización y la asimilación son temas que atraviesan mucho nuestros cuerpos. No somos de aquí por el hecho de ser migrantes, y como indocumentados nos dicen que tampoco pertenecemos a este lugar. Para sobrevivir, a menudo nos vemos forzados a adaptarnos a un país cuya cultura consiste en la apropiación y el hurto, así como a una abrumadora cantidad de medios artificiales. Descolonizar nuestros cuerpos no es un simple programa de diez pasos, es una práctica cotidiana de reconectarse y desafiar la forma en la que nuestras vidas han sido blanqueadas y nuestros cuerpos han sido educados para asimilarse a un sistema que se beneficia de nuestra lucha. La reconexión puede lucir de muchas formas, y puede suceder de muchas maneras y es importante para nosotros que respeten las formas que tenemos de reclamar nuestras historias, nuestras raíces y nuestras culturas.
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6 Recorda que sos una persona mágica.
Sos un ser humano mágico.
Tu cuerpo ha desafiado leyes y palabras, líneas en un papel y en los mapas. Has cruzado esas líneas y ahora te encontras en un lugar extraño, un lugar donde de alguna manera te has construido un hogar.
Para que este hogar sea real, tenes que encontrar una forma de vivir, una forma de conectar, una manera de sobrevivir. Muchos de nosotros hicimos esto sin hablar el idioma local. Todos nosotros lo hicimos, con miedo. Sin embargo, has sobrevivido a todos estos obstáculos, y estas aquí, viviendo y respirando y aun viajando en muchas maneras.
No sos de aquí. Pero no sos de allá tampoco. Ya no.
Sos de algún otro lugar, tu cuerpo te pertenece solo a ti y a la cultura que pudiste crear gracias a vivir entre dos mundos. Sos un sobreviviente. Sos un viajero. Has atravesado muchas cosas para llegar a donde estas hoy, y sin importar lo que pase mañana, siempre tendrás el hoy.
Y siempre tendrás tu poder.
[Featured Image: A person with long dark curly hair stands in front of numerous buildings, with palm trees and the sea in the distance. They are wearing a white t-shirt tucked into dark pants or a skirt, dark lipstick and eyeshadow, and metallic triangle earrings. They’re looking downward with a somber expression on their face, hands at their sides.]